Alemania y México: la transición energética Cintia Gil

La transición energética figura en la agenda de países tan importantes como Alemania y México, la experiencia son diferentes e interesantes por las medidas y acciones realizadas. A pesar de ellos el tema energético forma parte de la agenda y discusión para el 2014 como un tema coyuntural.

Alemania tiene nuevo gobierno, y aunque se esperaba que el triunfo de Angela Mekel fuera evidente, y con ello la conformación del nuevo gobierno sería más fácil, sin embargo las elecciones dieron varias sorpresas, la coalición por lo tanto no fue evidente y tardo más de dos meses en conformarse. El significado de esto muestra que el manejo de la crisis económica en Europa dejo poco satisfechos a los ciudadanos aun si en Alemania no se afecto el desarrollo económico pero si su opinión en cuanto a la zona Euro. Ante esto aunque parezca poco visible las elecciones alemanas pusieron a discusión durante las campañas políticas las reformas indispensables que necesita el país.

Aunque parezca extraño Alemania al igual que México ha venido hablando de una serie de reformas y cambios necesarios para mantener su estatus de dirigente ante la crisis europea. Esto ha significado nuevas definiciones y discusiones entre el partido de Angela Merkel el CDU/CSU (Union Democrata Cristiana) y el SPD (Partido Social Demócrata) con quien formo la nueva coalición que encabeza el gobierno hasta el 2017. Si bien la coalición no tuvo un camino fácil los temas de la agenda muestran la importancia de continuar con las reformas que estabilicen el papel de Alemania dentro de la Unión Europea. Los temas que sobresalen en la agenda del gobierno alemán son la transformación energética, finanzas públicas solidas, seguridad social, la integración europea, la alianza trasatlántica, refugiados, migración e integración así como la aplicación del salario mínimo. Así también México ha venido trabajando en el 2013 con una serie de reformas que dan paso a análisis importantes y entre ellas está la reforma energética.

 Las reformas y cambios estructurales en Alemania.

Como ya hemos mencionado no solo en México se discuten reformas trascendentales, en Alemania los consensos y la conciliación de intereses buscan equilibrar las políticas económicas sociales y ambientales del país las cuales no son evidentes, muestra de ello fueron el resultado de las elecciones de Septiembre de 2013 donde la reelección de Merkel a pesar de contar con el voto de confianza por los electores, no causo el mismo efecto ante los partidos políticos y la conformación de la coalición. Así las definiciones entre los partidos, las preferencias y posibilidades de formar parte de la coalición con el CDU/CSU fueron discutiéndose hasta llegar a consensos y acuerdos importantes para lograr la coalición entre el CDU/CSU-SPD aun con la experiencia ya reconocida la coalición tienen un gran desafío: consolidar los temas de la agenda política alemana y europea, que permitan al país continuar con una economía estable y al mismo tiempo le permita a Alemania mantener el control en las especulaciones, además de seguir con la serie de reformas necesarias para el país.

Debido a la crisis europea en los últimos años la política alemana ha dirigido una serie de discusiones en torno a reformas y cambios tanto en política interior como en política exterior. El papel de Alemania ha sido trascendental en el manejo de la crisis europea y a nivel mundial es reconocida por llevar a su agenda el tema de desarrollo de energías renovables. Sin embargo aunque pareciera que la coalición tiene grandes desafíos hay que considerar que los temas no son recientes y son un claro ejemplo de la continuidad en las políticas públicas generadas en el gobierno.

Si hacemos un recuento de los últimos años Alemania ha venido trabajando con una serie de reformas y estrategias provenientes de una política recia, altamente discutida entre el parlamento y partidos políticos, lo que ha llevado a encuentros y desencuentros entre los partidos políticos y coaliciones del gobierno alemán. A pesar de ello, la agenda 2017 como ha sido llamada encuentra sus temas más álgidos en lo que tiene que ver al debate en torno a las finanzas particularmente lo que se refiere a la estabilidad financiera de la eurozona y la energía.

Pareciera entonces que el 2013 fue un año donde varios países hablaron de manera continua y recurrente sobre la necesidad de consolidar reformas estructurales y estratégicas frente a la política internacional. Estos sucesos marcan en definitiva una agenda internacional donde Alemania plantea temas trascendentales como el mantenimiento de la zona euro, la estabilidad económica, la reestructuración financiera, el desarrollo de un modelo energético para combatir el cambio climático, el crecimiento sostenible, así como el apoyo a procesos de resolución de crisis políticas de Siria y Libia.

Ante este escenario Alemania trabaja en la definición de una estrategia que logre la confianza de los ciudadanos ante el modelo político y económico de la coalición. Este proceso ha recibido hasta ahora severas críticas, la formula aunque aprobada por los ciudadanos deja ver que la alianza cuenta con una serie de desafíos tanto por las diferencias políticas como por la manera de formular el plan de estabilidad económico en Alemania. Sin embargo el papel que tiene por delante es fortalecer la capacidad de negociación hasta ahora poco eficaz para establecer reglas rígidas y contundentes ante la política financiera. No obstante esta rigidez y consensos poco fructíferos en la aplicación de políticas estructurales ha sido mal recibida en los países miembros de la zona Euro como Grecia y España, lo que pone de relieve la que la política exterior de Alemania no ha sido determinante para mantener una imagen favorable ante los estados miembros, las criticas y la poca aceptación de su papel como líder en la zona Euro han sido constantemente criticados por la excesiva rigidez y la aplicación de políticas de austeridad que promueve.

Aunque la situación política pone a Alemania dentro de una perspectiva de líder, el país necesita consolidar su papel de líder asumido en los últimos años dentro de la zona europea. El planteamiento de la agenda 2017 seguramente tendrá una serie de injerencias en lo que respecta a la política interior y la política exterior para generar un debate sobre las ambiciones de Alemania. Si bien existe y se habla de la agenda 2017, la estrategia aun no ha sido presentada, no obstante uno de los temas que ocupara las discusiones políticas del país será la transición energética “Energiewende.”

El panorama en cuanto a las reformas de la agenda 2017 no se presentan de una manera fácil, debido a las diferencias que existen en la propia coalición. Esto significa que Angela Merkel deberá reconsiderar varios aspectos políticos no solo al interior del país, sino también en el ámbito exterior donde el consenso europeo no favorece del todo las decisiones tomadas en Berlín.

Las coincidencias en el ámbito internacional

En los últimos años hemos venido escuchando la necesidad de hacer cambios en el modelo económico mundial, las políticas públicas han puesto sobre la mesa el debate sobre la transformación de programas capaces de estructurar la gobernanza hacia un enfoque estratégico. Los impactos producidos por la crisis replantearon y dinamizaron debates en torno a sectores estratégicos como el energético y el cambio climático. Como resultado de la crisis Alemania fomento el desarrollo de políticas públicas que inciden en temáticas a nivel internacional como la mitigación sobre el cambio climático. Asimismo, el impacto de los fenómenos naturales ha provocado una seria de discusiones intensas para la definición de programas coyunturales entre los actores, con los cuales el tema energético marca la reconfiguración de políticas públicas que corresponde a la innovación de modelos tecnológicos que disminuyan la emisión de dióxido de carbono CO2.

Si bien una de las preocupaciones de Alemania en los últimos años es la creación de políticas públicas dentro del orden energético, la viabilidad de enfrentar los desafíos tecnológicos y del orden climático genero un consenso en cuanto eliminar gradualmente la energía nuclear, debido a ello la infraestructura tuvo que reestructurar el uso de la tecnología e industria para poder dar inicio al cierre de las plantas nucleares y así abandonar la energía atómica hasta gradualmente hasta el 2022.

Este hecho genero un impacto en las políticas públicas de Alemania, el concepto de “Energiewende” (transición energética), tiene entre sus objetivos la transformación de la economía alemana, además de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y las emisiones de carbón. Ante estas preocupaciones se promulgo la Ley de Energías Renovables en el año 2000, dicha ley dio prioridad a la generación de energía a través de medios naturales como el viento, el sol y la biomasa, lo cual introdujo lo que hoy conocemos como energía ecológica. De esta manera Alemania se coloco como uno de los principales países promotores de los debates y discusiones en torno al cambio energético, papel que fue acentuándose en los últimos años particularmente desde el 2011 con la catástrofe de Fukoshima. A partir de esta situación las discusiones en el gobierno buscaron acelerar el cierre de las centrales atómicas para evitar desastres que puedan llevar a crisis más severas.

Alemania está enfrentando un proceso que en principio ha sido aceptado por los ciudadanos, los objetivos planteados por el gobierno fueron reducir el consumo de electricidad en un 10% para el 2020 a través de medidas que logren más eficiencia en el uso de energías renovables con la producción eléctrica de hasta un 35%. Dichas propuestas han generado una ambiente ambivalente en la política, por un lado se critican el cierre de las centrales atómicas, y por otro lado se plantea que la política energética generaría una nueva eficacia en el uso energético. Así la propuesta energética alemana promueve una política pública que promueva el uso de energías ecológicas en la producción de corrientes eléctricas a un 80% hasta el 2050, asimismo promueve una política sobre el cambio climático que impliquen una cooperación de alto nivel.

A nivel internacional no solo en Alemania el tema energético ocupa la agenda política, la discusión sobre reformas y políticas públicas sobre el tema energético ha propiciado que países como el nuestro mantenga en su agenda la llamada “reforma energética”. El tema aunque reciente sigue bajo una serie de coyunturas interesantes debatidas en todos los sectores. La apuesta por la llamada energía verde de Alemania podría ser para México un caso interesante a observar los mecanismos de competencia y responsabilidad tanto del gobierno como de las industrias, pueden ser casos de análisis para conocer las ventajas de la transición energética cuestiones como la creación de empleos, la reducción de emisiones de CO2 el desarrollo de nuevas tecnologías, así como también un cuidado responsable de los recursos naturales son temas que dentro de la reforma energética están en discusión dentro del proyecto que México tiene por delante en cuanto a la “Reforma Energética”.

Los debates energéticos en Alemania y México.

Para México el debate energético es muy reciente, sin embargo el tema de cambio climático no lo es, por ello las posibilidades de acción y modernización en lo que se refiere a la reforma energética podrían crear consensos y debates interesantes. En cuanto a la experiencia de Alemania ya son algunos años trabajando la temática, la Agenda 2017 será finalmente la que genere el contexto de las líneas rectoras de la energía verde para su aplicación y diversificación. Frente al contexto de Alemania, México se encuentra ante el inicio de un debate largo sobre la reforma energética, los beneficios y logros contundentes serán de impacto no solo social sino ecológico, sin embargo a diferencia de Alemania México tiene un desafío mayor al concentrar el dialogo en los diversos grupos involucrados.

La reforma energética de México está dirigida a crear cambios estructurales que se verán a largo plazo, sin embargo parece que se trata de una reestructuración de la paraestatal PEMEX, el discurso a diferencia de Alemania sobre energías renovables ha quedado poco considerado y visible en la reforma, los aspectos parecen aun desconocidos por la sociedad en su conjunto lo cual limita el debate sobre los beneficios de la transición energética. En este sentido, hay que reconocer que la reforma energética empieza a tener una serie de controversias por la competitividad del sector energético y la situación de PEMEX. Sin embargo aun con las controversias que se plantean habrá que dar seguimiento a las leyes secundarias generadas por el decreto de la reforma energética.

Al observar las prácticas de México con respecto a la reforma energética, es de llamar la atención que el planteamiento que se discute es sobre todo en el ámbito de la paraestatal PEMEX y sus cambios, no ha ido más allá del tema del petróleo, donde la reforma plantea en los artículos transitorios aspectos relevantes para lograr la transición energética de manera contundente, con la generación de una Comisión Nacional de Hidrocarburos la cual daría una asistencia técnica para la extracción de hidrocarburos. Lo cual significa una nueva organización y responsabilidad para PEMEX y la Comisión Federal de Electricidad. Es importante hacer mención de esta situación debido a las coyunturas internacionales, dentro de este panorama si observamos el caso alemán la transición energética requirió de varios cambios trascendentales también en lo que se refiere a la industria, cambios que generaron nuevos impactos ambientales y económicos.

Ante este panorama México puede generar consensos y correlaciones con aquellos países que han trabajado la transición energética para considerar los mecanismos de acción y generación de acuerdos y consensos entre los sectores involucrados. Hasta ahora la discusión entre la reforma energética y cambio climático es indistinta, el planteamiento de la reforma aunque habla del cambio de energía eléctrica parece que no contribuye a dar una continuidad clara y simultanea a los objetivos de adaptación al cambio climático aunque la reforma busca mitigar emisiones de CO2. A pesar de la adopción de un Fondo para el cambio climático la elaboración de políticas públicas no ha contribuido a responder las necesidades de la coyuntura para realizar una política continua y consensual en la resolución de las propuestas que impulsan la transición energética. Cuando observamos la discusión sobre la reforma energética se habla de la reestructuración de PEMEX, sin embargo la reforma no se limita a la restructuración o cambios tecnológicos de PEMEX la discusión de la transición a una energía verde han sido limitados, las dificultades que tiene esta reforma se encuentran sobre todo en la discusión abierta sobre las leyes secundarias generadas por la reforma energética además de crear un apolítica publica que consolide los compromisos en el ámbito de la legislación para el impulso de energías renovables.

El debate en México se ha intensificado en las últimas semanas a partir de la aprobación de la reforma, criticas extensas y juicios emitidos buscan hablar sobre los beneficios o perjuicios que México tendrá a partir de la participación privada en el sector petrolero, ante esto habría que revisar situaciones internacionales como el caso alemán, el cual en su diseño y aplicación estableció marcos normativos que se basaron en los beneficios de la inversión y las metas políticas sobre la transición energética, además de tener un enfoque sobre los efectos del cambio climático.

Considerando este hecho México tiene ante la reforma energética un desafío en la operación y conformación de políticas públicas generadoras de compromisos e instrumentos que aporten metas transparentes en el mercado. La poca incidencia que hasta ahora tenía el país para transitar a las energías renovables coloca al país dentro de un trabajo coyuntural importante pues no solo se trata de establecer leyes y reformas sino de dar respuesta a los ordenamientos establecidos a través de la reforma energética. El hecho de contar con una legislación debe proveer de los elementos que faciliten la aplicación de políticas públicas coherentes en la adaptación de la reforma energética. Más allá de ver un cambio en la estructura de PEMEX, se trata de contar con mecanismos para promover la participación de diversos sectores en la exploración y extracción de petróleo, hidrocarburos así como el servicio de transmisión y distribución de energía eléctrica, para transitar a un modelo de energías renovables. A diferencia de Alemania México cuenta con mejores posibilidades para impulsar las energías renovables debido a los factores naturales con los que cuenta el país.

Sin duda las ambiciones de ambos países van en direcciones diferentes, a pesar de esto México puede observar las reformas efectuadas en Alemania por los resultados obtenidos en un país donde el modelo ha creado una infraestructura energética favorable con mecanismos de inversión y aplicación de nuevas tecnologías. El modelo puede ser lejano de la realidad mexicana, sin embargo hay que recordar que las estrategia internacionales de cambio climático plantea que los países se comprometan en la generación de nuevos modelos energéticos, por lo cual Alemania y su modelo de transición energética puede ser analizado en cuanto a la implementación de políticas incluyentes en sectores tecnológicos e industriales con capacidad generadora de recursos económicos para el desarrollo de la sociedad.

El porvenir de las transiciones

Después de un periodo de incertidumbre la gran coalición ha dado inicio con su plan de trabajo, las reuniones y definiciones de la política energética han tomado lugar en los debates, sin duda el tema esta en los debates y líneas que definirán el trabajo de este periodo. La implicación de las políticas energéticas tiene mucho que ver con el desarrollo del país desde el punto de vista tecnológico e industrial, recordemos que Alemania mantiene un aserie de mecanismos en el desarrollo de su tecnología para controlar el uso de la energía.

Es además importante señalar que el Ministro de Energia Sigmar Gabriel del SPD está al frente de la reforma, con lo cual los ambiciosos objetivos de la reforma mantendrán a la coalición dentro de una dinámica de consenso y hasta de diferencia en opiniones. Dicho consenso será dirigido sobre todo en la línea de la expansión de la energía verde, es decir aumentar la producción de energías renovables de manera significativa que permita la generación de electricidad, con esto se busca que el abastecimiento de energía en Alemania sea de por lo menos un 30% hasta el 2020. Ante el desafío que concentra Alemania en cerrar las centrales de energía atómica, la política energética va dirigida hacia la ampliación del desarrollo tecnológico, industrial y social en cuanto a la transición energética, es decir el gobierno deberá generar confianza ante el proceso económico debido a que en los últimos años se han elevado los precios en la electricidad. A consecuencia de esto la reforma tendrá que analizar la situación con respecto a los precios, costos y subsidios que el estado debe mantener o eliminar en su caso, pues uno de los cuestionamientos es que debe mantenerse un precio estable para evitar los altos costos de la producción de energías renovables que no dañen al sector industrial para el cual significaría perdidas de gran magnitud.

Las controversias con respecto a la política energética tienen que ver con la adopción de nuevo mecanismos para generar energía verde, situación que no es muy evidente en Alemania a pesar del trabajo y las reformas realizadas en los últimos años para abandonar la energía nuclear. La política energética de Alemania se muestra como un ejemplo para otros países desarrollados por la generación de programas que reducen la dependencia de países productores de gas y petróleo. Junto a esto otro de los beneficios que se observan es la generación de empleos y la innovación tecnológica. Sin embargo aun a pesar de los programas y mecanismos establecidos para reducir las emisiones de CO2 Alemania se encuentra frente a desafíos que implican reducir los privilegios de las compañías eléctricas, así como la construcción de nuevos parques eólicos.

En cuanto a México la reforma energética, es sin duda un proyecto que no solo busca la reestructuración de PEMEX, promueve además un cambio en la generación de energía. En este sentido entre Alemania y México si comparamos los procesos es evidente que Alemania ha recorrido una vasta promoción de mecanismos generadores de la transición energética. Es evidente que para Alemania existe una relación estrecha entre el cambio climático y la disminución de CO2 además de generar energías renovables, bajo la construcción de políticas públicas que describen la ejecución de mecanismos responsables de la transición energética. En México la apuesta en esta “reforma energética” es por transitar a nuevas modalidades de participación nacional, local e internacional con la finalidad de transitar a un cambio en la generación de energía.

Como se ha dicho anteriormente la transición energética va de la mano de las implicaciones que tiene el cambio climático, así como el cambio del modelo energético basado en fuentes fósiles. De aquí que la construcción de una política pública que genere los contenido legales de control regulación y coordinación sean indispensables para sustentar la reforma y con ello basar el modelo energético sustentable encausado a la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Podemos ver entonces las grandes coyunturas que genera la propuesta energética, dejando a los actores políticos ante un reto importante no solo ante un debate limitado con respecto al manejo de PEMEX, sino ante una reforma energética que confluya en líneas de coordinación junto con la Política Nacional de Cambio climático, ésta ultima desglosa una serie de compromisos a nivel internacional, los cuales podrían ajustarse de manera conjunta con la reforma. En este sentido las políticas evidencian la falta de un consenso adecuado entre los actores políticos, la industria y el mismo PEMEX para transitar a una política pública que contemple las medidas consensuales entre los organismos participantes para lograr la generación de energía a través de elementos renovables que modifiquen los mecanismos del sector energético como sucede en Alemania.

El país cuenta con múltiples aéreas verdes y aunado a la diversidad climatológica los factores para producir energías renovables es más alto. Así la reforma energética mas allá de promover reformas estructurales en un paraestatal va a reforzar los mecanismos de desarrollo para la disminución de CO2, crear un paquete verde que fomente las energías renovables donde participen los sectores público y privados, generando empleos e incrementando los beneficios directos a la sociedad, además de garantizar un precio estable y competitivo de la energía eléctrica en el país. La reforma energética no es solo un instrumento para cambiar las estructuras políticas y burocráticas de PEMEX, sino más bien una propuesta que ayuda a la transición energética generadora de oportunidades para mitigar el cambio climático.

Cintia Abigail Gil Gutiérrez

Doctora en Ciencias políticas por el IEP Grenoble, Francia. Maestría en Políticas Públicas por el IEP, Grenoble Francia. Tesis “México –Unión Europea las relaciones intergubernamentales. Estudio de la relación bilateral México – Alemania”. Publicaciones recientes: Las relaciones entre parlamentarios en el contexto de la Comisión mixta parlamentaria Unión Europea y México en Stavridis Stelios, Diamint Rut, Gordón Jorge, América Latina-Unión Europea /Unión Europea-América Latina: integración regional y birregionalismo, prensas de la Universidad de Zaragoza, 2012. Alemania y México la transición energética, Foreign Affairs Latinoamérica, 2014; La dinámica de una relación bilateral: Del dialogo político a la cooperación entre Alemania y México, en “Europa”. Universidad Autónoma de Puebla México. 2014. La política exterior de Alemania en la Unión Europea su papel como motor de la unidad. “Europa” Universidad Autónoma de Puebla México. 2014.

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